¡Cómo no me va a gustar el mar!
Si en cuanto llego me recibe ansioso.
Me abraza, y entre sus brazos, misteriosos,
cede tesoros que me incitan a bailar.
Si en sus orillas guarda nidos de gaviotas
que son las mensajeras de su paz.
Y traen en sus alas correos de goletas,
de marineros llenos de oro y sal.
Si cuando sueño en tenerte, él me consuela
y limpia con su bruma mi pesar.
Y envía en serenata a sus sirenas
a acariciarme con su canto de alta mar.
Y me acerca al otoño azul de aquel pasado
cuando me ahogaba en tu sagaz mirada.
hoy apenas si puedo rozarte con mis dedos
y sólo en sueños verme en tus ojos reflejada.
Vivo, hoy entre místicas y oníricas memorias
que me acercan a la orilla, a encontrarte,
a buscar en otras vidas el principio
de por qué no logro vivirte ni olvidarte.
Y… entre agitadas olas se oye el coro,
de las sirenas, que hoy vienen a entonar
tu sublime canto de rescate… etéreo amparo.
Y así, ¡cómo no me va a gustar el mar!
Me abraza, y entre sus brazos, misteriosos,
cede tesoros que me incitan a bailar.
Si en sus orillas guarda nidos de gaviotas
que son las mensajeras de su paz.
Y traen en sus alas correos de goletas,
de marineros llenos de oro y sal.
Si cuando sueño en tenerte, él me consuela
y limpia con su bruma mi pesar.
Y envía en serenata a sus sirenas
a acariciarme con su canto de alta mar.
Y me acerca al otoño azul de aquel pasado
cuando me ahogaba en tu sagaz mirada.
hoy apenas si puedo rozarte con mis dedos
y sólo en sueños verme en tus ojos reflejada.
Vivo, hoy entre místicas y oníricas memorias
que me acercan a la orilla, a encontrarte,
a buscar en otras vidas el principio
de por qué no logro vivirte ni olvidarte.
Y… entre agitadas olas se oye el coro,
de las sirenas, que hoy vienen a entonar
tu sublime canto de rescate… etéreo amparo.
Y así, ¡cómo no me va a gustar el mar!
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