sábado, 30 de marzo de 2013

Proyecto

Paul Klee, Proyect.


Los humanos en colectivo muchas veces nos comportamos como animales, somos ovejas, cabras, hormigas, abejas... y nos convertimos en seguidores de hasta lo que negamos seguir. De alguna manera y en muchos casos esto cobra un gran valor siempre y cuando no nuble al individuo. 

La mayoría de las personas buscan un rumbo fijo en la vida, prima en ellos el sentido de pertenencia y se entregan a esas causas. Algunos se ven marchando por caminos amplios y rectos otros se ajustan por angostas veredas con un fin marcado por la cultura, la religión, la familia o la sociedad a los que pertenecen.

Yo lo he intentado de una y mil maneras, pero los caminos rectos luego transitarlos por un tiempo me asustan, me dan la sensación de cárcel, de encierro perpetuo, de utopía sin sentido alguno. Creo que al final, marchemos por donde marchemos, en esta vida todos vamos hacia un mismo lugar: la muerte. ¿Y después? Después, solo Dios sabe donde iremos...peor aún, los que no creen en ningún dios tienen la certeza de que todo termina ahí, quizá por eso su necesidad de crear grandes obras antes de morir, por el deseo de ser recordados o heredar sus bienes materiales o inmateriales al grupo que los contiene. 

Yo me siento pobre, no tengo mucho que dejar, ni me creo capaz de realizar grandes obras que pueda heredar, no creo en las fronteras ni en banderas y creo en la existencia de un espíritu que transciende esta vida, quizá por eso sienta que todo lo que hago responde a una necesidad interna. 

Una de esas necesidades es transitar por laberintos que me proporcionen libertad, que en cada paso me permitan vivir nuevas y sorprendentes experiencias. Me gusta la complejidad del descubrimiento, del ensayo y error, de la búsqueda; elementos que lejos de complicar mi vida le dan más sentido, sin sentir la obligación de seguir a nada ni a nadie. Es cierto que me afilio con ideas e ideales, pero nunca he llegado a sentir esa pasión que otros sienten, o que dicen sentir...

Bueno, al fin y al cabo mi vida me la han dado a mí, y es un privilegio tenerla y cuidarla, pienso que si repito como espejo la vida de otros nunca habré sido yo, ni habré crecido y mi proyecto será un modelo en serie como el de muchos. 

Sé que cuando ya no esté en esta tierra, pocos serán los que me recuerden y poco  lo que dejaré a la siguiente generación, solo una huella diferente y el halo de lo aprendido que llevo en el exquisito sabor de la experiencia, interna o externa, que me ha proporcionado ésta, mi forma de vida.


Salma Hassan

Safe Creative #1007230004654

Derechos del niño

20 de noviembre
DÍA MUNDIAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO.


Los derechos del niño destacan estos principios fundamentales:

*. Derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión o nacionalidad.
*. Derecho a una protección especial para que puedan crecer física, mental y socialmente sanos y libres.
*. Derecho a tener un nombre y una nacionalidad.
*. Derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuadas.
*. Derecho a educación y atenciones especiales para los niños física o mentalmente disminuidos.
*. Derecho a comprensión y amor por parte de las familias y de la sociedad.
*. Derecho a una educación gratuita. Derecho a divertirse y jugar.
*. Derecho a atención y ayuda preferentes en caso de peligro.
*. Derecho a ser protegido contra el abandono y la explotación en el trabajo.
*. Derecho a recibir una educación que fomente la solidaridad, la amistad y la justicia entre todo el mundo.

"Convención sobre Derechos del Niño"
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Declaración de los Derechos Humanos Art 18
"Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona".
Declaración de los Derechos Humanos Art. 3