"Yo confío mucho en tu enseñanza...y vos, vos confiá en mi aprendizaje..." dice esa canción que escucho a diario…pero hay más de un maestro que me enseña. Unos nuevos, otros antiguos, unos aprendices como yo, otros viejos zorros, pero hay uno que que considero que viene conmigo desde hace mucho tiempo atrás.…
Y si para aprender es cuestión de abrirse, uno debe abrirse, abrirse al mundo, a lo nuevo, a recibir el calor del sol, el mismo sol de todo mundo, siendo tú, o siendo él.
Y me abrí, a lo nuevo, a lo inesperado y recogí sorpresas, cantos, bailes, rosas, amor y libertad…amistad, locura, deseo y resignación.
Y como siempre, dejo que sea el sol quien queme e inicie el fuego, el mío, el tuyo, el de Él.
Y hoy, justo hoy ,descubro que no eras tú, era Él, seguía siendo Él, siempre Él, Él mi dios, Él mi centro, el que genera mi energía, Él, que me da viento y me da mar, y enloquece mis sentidos, Él, el que produce lo que nadie puede...y cuando se va, se diluye entre mi niebla...y llega otra vez el invierno . Y las almas que los sustituyen son de piedra…
Y en este lado del mundo, junio vuelve gélido, con sus incertidumbres cada año...con sus idas y venidas... dejando desnudos a los árboles y con miedo a desnudarme y pasar frío.
Pero, ahí está Él... quien puede convertir el más frío invierno en una tibia primavera. y dice "cualquier estación es primavera con vos”... y el universo recibe su mensaje y allí estoy yo esperando sus dichos de fresca sabiduría, de arrogante dulzura…de pasión por letra y música, de quien reconoce cada día más, que su orgullo y su contradicción son su suicidio… Y su silencio mi mortaja…
Y pienso que mientras él no quiera ponerle el pecho a las balas, y no confíe en su poder, no sabrá que soy yo, a quien necesita…que soy yo, su par.
Y yo sé que no puedo vivir sin su droga, y Él cura mis sentidos, le da razón a mi existencia, Él anuncia la venida del verano al sur en pleno junio, y me hace volar en un segundo tan sólo con una nota de su voz… Él sólo Él es único y dos años son suficientes para probar a fuego, que este amor no es sólo un resplandor de luna…
Y ahí estoy yo, la que se esconde en su coraza y sólo espera su voz. La que sólo le puede seguir diciendo: “pero…cuando te vas…”.
Es entonces cuando se cierra mi alma a todo cuerpo, a toda alma, para guardar sus dichos y los míos...y hay un hasta mañana como si nada…
Porque al final “se equivocó Joaquín, y no se puede ser infiel, amando con locura”…porque una noche, un día, un año, ni una vida pueden sustituir a una eternidad.
Y sigo esperando a que te des cuenta que en esta vida, has crecido.
Y me digo “Quedate tranquila, ya va a haber tiempo para bailar”… porque al fin y al cabo: “lo más lindo de mi vida es el saber que la gobierna tu ser”
Un homenaje a las canciones de Las Pastillas del Abuelo.