Sólo lo tuvo una noche
y esa misma noche no lo tuvo más.
Sangró su corazón y sin reproches
se marchó su alma a su rincón.
Supo esperar…sentada en el ropero
colgada en el toallero,
y andando por ahí.
Supo esperar…mirando nuevas caras,
y no encontrando nada
se escondió en el confín.
Supo esperar…todo el tiempo…
Hurgando en la basura.
Mendigando en vano,
persiguiendo carros de amor
hasta llegar al fin.
Y sólo obtuvo: una migaja fría
soplada de ternura
envuelta en la dulzura,
pero migaja al fin.
Supo o no, amar
Supo…pero igual…obtuvo soledad.
Sandra Gutiérrez Alvez
1992
