El hilo de este reino


Este blog ha acompañado el crecimiento de mi humilde obra desde 2008. En él guardo versos improvisados, poemas que amo y letras sueltas, pero todos ellos conforman este puzzle que soy, un ser en crecimiento, una amante de la palabra, un sueño de poeta.
Sandra Gutiérrez Alvez (Salma)
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martes, 20 de julio de 2010

Un elegido





Hoy vengo con mi ritual de versos a bendecir tu alma, quiero agradecerte por tu tiempo y por tu ayuda, antiguo salvador de mis mis angustias, acompañante de tan difícil tramo de mi vida. Has sido luz en mi camino, mi maestro y mi guía…

Compartimos risas, planes y sueños. E inmutable, me viste caminar por el filo de los momentos más inoportunos, sabiendo sostenerme con grandeza. Me tendiste tu mano y te aferraste a la mía… siendo mi palabra de aliento, mi luz y mi tibieza… inspiraste los versos de la resurrección de mi poesía y le pusiste color a mi vida, siendo una brisa tibia en las mañanas más frías…

Pero las pasiones se apoderaron de la brisa, entonces vientos y huracanes entreveraron nuestra alas con garras y se desgarraron las tramas que nos unían, porque el orgullo engaña al hombre y le arrebata a la mujer su alma… la especuladora razón es más traicionera que el sabio corazón que no duerme ni se engaña, y sólo él sostiene siempre vivos los hilos de la esperanza y une las almas sin importar las malas circunstancias… 

El destino, guardián de nuestras almas, se ha empecinado en impedir que los miedos, las burlas y el despecho otra vez nos pierdan entre las nubes de la vida y que la imprudencia nos haga necios, las ansiedades traviesos y las pasiones ciegos.

Porque recuerda que las distancias no son impedimentos para aunar las almas y que el tiempo se hace nulo cuando habla el corazón y ni la muerte podría separarlas. Pero ya sabes que mi corazón late en tu presencia, mi alma se completa cuando estás conmigo y sin importar lo lejos que estés, te siento en la distancia… 

Gracias por ser mi guía…

Espero que hayas olvidado mis errores y mis momentos de estúpida agonía. Si me soportaste en mis peores momentos, y hasta callaste en tiempos de cólera… ahora en el remanso de paz quiero abrazarte con el amor que tengo, que permanece y crece con el tiempo. Este amor que no se viste de deseos, que no se aferra, que no culpa, ni juzga, que no te siente perdido porque no posee ni reclama… Este amor no quiere, ama…

Espero que entiendas, hoy mi voz es fuerte y clara. Tantas veces mi alma te necesita y calla, presa de su antigua condena de mi estupidez, contigo y con la vida. Pero soy feliz, de haberte conocido, respeto tu libertad y tu felicidad es la mía... 

Ya no tengo miedo, el amor es mayor que todo, y destruye límites. Eso es lo más valioso: aprendí una nueva forma de amar, la mejor. Me acerqué al creador, a la humanidad y a mi misma, todo a través de ti que fuiste la maravillosa herramienta.

Perdona mis errores. ¡ Es tan grande mi deuda contigo! Sé que no sería nada de lo que soy, si no te hubieras cruzado en mi camino…

Gracias por soportarme y hacerme feliz, siempre serás entre muchos, un elegido: mi gran amigo.


Sandra Gutiérrez Alvez


lunes, 26 de abril de 2010

¿me acompañas?

Este  último viaje fue corto, decidí volver antes de lo pensado.
Apronté mis maletas y las fui llenado, hasta que me di cuenta que las había llenado demasiado. Así que las dejé en la estación, pesaban más de lo que podía cargar…Tenían más recuerdos, que momentos por construir, tenían más ilusiones que realidades, eran más sueños perdidos que proyecciones futuras, eran más miedos que saltos al vacío, a sabiendas que jamás, él esperaría mi caída.
Recordé la vez que me marchaba y él sólo me veía, dejándome ir sin decir palabra, las discusiones, los malos momentos y las desilusiones, después de los repetidos perdones y antes de los fatales desencuentros.

Tomé el primer tren y me bajé en la estación siguiente. Nadie me esperaba.
La soledad estaba allí recorriendo los pasillos, pero preferí obviar su presencia.

Me quedé por un lapso sentada con la melancolía a la orilla del riel y la muy atrevida me siguió zigzagueando por las calles hasta mi hotel.
Ya que estaba allí decidí abrirle la puerta y se hizo también amiga de mi habitación. Era para mi, una vieja conocida. Juntas entonamos aquella triste canción que aprendimos en los viejos tiempos de amores desprevenidos, y le mostré unas notas en mi guitarra, tratando componerle música al último poema que escribí para él.   Luego la arropé en mis brazos y le di de mi amor y mis caricias, total, era mi vieja amiga; pero por ello quiso quedarse a darme todo su dolor, y por un momento fui llanto, mi pecho se abrió sintiendo el filo de su traición, y fui plena melancolía…

Dormí la noche más larga que había vivido, prendida
a mi guitarra y a mi fiel amiga.

En la mañana el sol dejó su primer rayo cegador sobre mi rostro, y con él mi hilo de nueva ilusión, la esperanza no me dejaba, había sido liberada de su antigua prisión…

Me lavé la cara, me miré al espejo, tomé mi guitarra y la vi que aún dormía…ella era mi añeja e íntima acompañante, la que de niña cubrió mis noches de tristeza, la que caminó conmigo y mi familia hasta la iglesia y me acompañó en mis días de mayor pobreza…pero era tiempo de dejarla, ya me había enseñado todo lo que sabía.
-Y ella sabe vivir consigo misma, -me dije- lo sé. Tanto y tanto la conocía…
Redacté una esquela, y la dejé en su almohada: “debo marcharme hoy, sé que me espera una nueva vía, otra nueva estación, … adiós amiga”

Y escribí en mi móvil, unas pocas letras a un gran amigo, que un día ha juntado los retales de mi corazón, que escribió sin conocerme las respuestas a mi preguntas perdidas: he dejado durmiendo en el hotel a la melancolía, voy rumbo a la estación, pronto mi pueblo, mi antigua vida, mis derrotas, mis tristezas y mis duelos, quedarán detrás, hoy comienzo a vivir la luz de mis días…¿me acompañas?”

Cristal
recomponiendo





martes, 19 de mayo de 2009

UN OBSEQUIO ESPECIAL II






Y me produces piel, aún sin rozarte ni mirarte a los ojos, me produces sal y azúcar.
Me produces las sensaciones que de niña tuve, cuando en aquellos días fríos me sentaba a escuchar los cantos de sirenas a la orilla del mar.
Me siento pequeña, frágil y asustada como si el viento en vez de acariciarme, me golpeara fuerte. He sido abordada por un amor nuevo, por una sensación que no sentía en años o que quizá jamás sentí. He sido abordada por una musa que a muchas inspira, pero que sin dudas a mí me atrapó sin quererlo.
Hace tiempo que lo buscaba sin saberlo y caminé por la playa juntando caracolas, con mis pies descalzos, dejando mis huellas en la arena, salpicándome con cada gota viajera. Observando las gaviotas pasar y las aves emigrar al norte en búsqueda del cálido verano y queriendo seguir sus rastros que como estelas en el aire, van dejando hacia tu encuentro.
He pasado horas mirando el mar, queriendo cruzarlo.
He caminado recitando poemas en el viento atrapando letras sueltas y enviando al éter cada gota de mi pensamiento.
He dejado que el sueño de ser amada me atrapara, meciera mi cuerpo y mi alma y me envolviera en el calor de mi poeta…
Hoy he despertado y hace frío, estoy vestida de azul, esperando cada nota que me devuelva el mar, el rumor de las olas y el graznar de las gaviotas es música a mis oídos y resisto cada embate del gélido viento, pues sé que estás ahí en la otra orilla, acunando mis sueños, esperando mis brazos y mi piel de seda. 
Y me produces piel, aún sin rozarte, ni mirarte a los ojos, me produces sal y azúcar, porque tu ser está bailando conmigo la misma melodía.
Porque seguramente seas tú mi compañero de baile, aquel que ha quedado inconcluso en nuestras vidas anteriores …
y como el poeta no muere, eternamente vive… seguiremos bailando ahora y siempre , en nuestros versos, así como en el abrazo de alma y cuerpo en esta, ahora nuestra, vida.


Seda


Poema 5

 Poema 5 Si esta presión centrara un mar de átomos sobre los míos volaría el mundo sobre nosotros como una señal de acierto.  Imagen: POSEID...