Poema 1
Mientras tu luz atraviesa las motas de polvo que danzan a oscuras
el ambiente respira
y mece
con adecuada inquietud
toda tu sombra.
Sandra Gutiérrez Alvez
De Luz y Sombra
2026
Poema 1
Poema 1
Mientras tu luz atraviesa las motas de polvo que danzan a oscuras
el ambiente respira
y mece
con adecuada inquietud
toda tu sombra.
Sandra Gutiérrez Alvez
De Luz y Sombra
2026
Poema 1
27.
Vi tu rostro
apacible gajo de mi fuente.
Vi tu rostro claro
en el agua revuelta del lago.
Si tu canto me guía
-luminosa alma-
lejos de la obsesiva muerte
te estaré llamando
y mientras llegas
tu serena voz será mi calma.
Sandra Gutiérrez Alvez
Geometral de Silencios
2022
Fotografía 123RF
Ante
todo soy persona. Mujer, hija, madre y amante de incontables pasiones
cotidianas. Me persiguen las letras, los colores, las formas. Soy transparente
al tiempo y los amores urden en mí, como
obsesivos retos. Me dominan los pasos de
mis propias flaquezas, soldadas al corazón como grilletes. Soy la que aparece y
desaparece de la escena, la que mezcla
el sádico proceder de vida con el delicioso florecer de la libertad que lo
disuelve y transforma, ese perfume
penetrante que en su dulzura me permite
reconocer mis latidos entre tantos.
Soy
la que soy, aunque invisible ante los ojos de algunos, esos otros, mis espejos, en los que me observo y mido,
los que ciegos desafían su ignota indiferencia
sin percibir las sombras de los pasos ajenos.
Soy
un ego que se reconoce, se teme, se expresa y sale en busca del otro como
cómplice, y se mezcla entre el resto sin
cautela, inmune a ciertos virus que a muchos aquejan.
Mantengo
distancia de aquellos magmas que solo
buscan atrapar mi esencia y encender mis fuegos más oscuros. Olvido los suspiros que se profesan sobre mí,
por virtudes que no poseo, y las lenguas agudas que rasgan mi cuero sin
soslayar el límite de mis razones de ser y proceder. Sigo.
A
veces me pierdo para encontrar lo nuevo. Y sigo siendo yo, rica de polen entre las manos, con tierra de color manando por los
poros, materias que valen más que el oro
y que solo cuestan un agitar de alas, un
emprender el vuelo y algún tronar de
dedos sobre el lienzo.
Amo
esta libertad que me rodea y, si
pudiera, repartiría clones de estas alas con las que he nacido, porque más allá
del placer que implica cualquier vuelo,
ellas me han dado el privilegio de escapar de incontables infiernos,
infiernos en los que otros, sin saber, siguen esclavos.
Ya
no temo perderme, he aprendido a planear en los grandes vacíos y entre las
columnas alineadas del Parnaso sin que el mismo Apolo pueda atraparme. Hay
tantos dioses imaginarios en tantos universos y tanta fe perdida en tantos
otros cielos, que los vuelos inútiles son, para mí, hoy, diapositivas pasando
sobre pupilas rotas.
Y ya
no me hieren las luminarias, ni me llama el crepitar de leños de hogueras
populosas, esta ciega oscuridad que me
persigue deja ver mi propia luz, porque dentro de esta lámpara que habito,
estoy yo, solo yo, que soy luz y soy persona, mujer en búsqueda perpetua de
otras luces.
Sandra Gutiérrez Alvez
2016
Dije que no hablaría. Pero las promesas caducan frente a la injusticia.
La bocanada
presa en el oscuro silencio de mi boca, versada de una asfixia plena, expiró, y el mordaz secreto se hizo voz.
Apenas
salían las primeras sílabas, cortadas, como el hilo de un collar con pocas
perlas olvidadas en el fondo de un bolso de fiesta.
Lejos
está el festejo de tu risa y mi complicidad acelerada frente al triunfo.
Lejos
de tu conciencia cincelada y la mía a medio modelar. Jamás me enteraré si el
viento dudó en ser cómplice de aquel destape, porque solo puede oírme, mi
universo era mi voz sin mirar tus ojos ni buscar de tus labios la respuesta.
Y, sin titubear y sin leer lo escrito tanto años
antes, como en un discurso frente a miles, largué las filosas palabras de
condena.
Porque algunos secretos no pueden vivir como animales castrados, engordando, con una vida quieta a la sombra de las sillas.
Las verdades están para ser dichas, para ser destapadas, vistas crudas, aunque nos condenen; mucho más, cuando de ellas penden muchas vidas.
Salma
2015
Día Internacional de la Eliminación de la Violencia
contra la Mujer
25 de noviembre
El amuleto
Ella teje su amuleto
con hilos de cristal y aristas de guijarros.
Rota.
Con sangre y carne, con
sus miedos,
con sueños incumplidos y derrotas.
Y el símbolo inconcluso promete develar
las lenguas inspiradoras de arpías,
perder agobios y temores.
Y sus vendavales en
el entrecejo.
Ella teje su amuleto.
Recoge las espinas sembradas en su senda
Y como oleos preciosos su savia y sangre.
Sus dedos punzados como escribas
hilan historias … y mientras hilan vuelan, liberan, aceptan.
El símbolo se cierra y perfecciona.
El símbolo se expone y manifiesta.
Y aún más fuerte que
todas las razones y todas las arpías y
sus lenguas,
aún mayor que cualquier arma
el símbolo protege y nos concede.
No habrá amuleto esencial que nos sostenga
que nos haga perdurables y seguros
más que nuestra fe. Símbolo que se teje en propia malla,
semilla que se siembra
en mente y corazón como esperanza.
Como esperanza de entregarse al sabor de ser entero.
Sandra Gutiérrez Alvez
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| Mandala tejido Sofía Gentile. |
| Fotografía: Sofía Gentile |
Poema 14
Poema 1 Mientras tu luz atraviesa las motas de polvo que danzan a oscuras el ambiente respira y mece con adecuada inquietud toda tu sombra...