Magnífica alada, brillante y majestuosa,
llegas a mi memoria como collar de estrofas
perfume de mi alma de melodiosas notas.
Traes un nuevo canto de delicados sones
y tu coro salpica como llovizna fina
reparador de grietas sobre mi copa rota…
Enmudece el silencio para escuchar tus notas,
notas de palabras en mi sentido alerta
que llena mi papiro sediento de tus odas.
Naciste en el Olimpo, perpetuador de artes,
sé que nunca desistes , pues si te vas retornas.
Entre alas de dioses bajas hasta la Tierra,
y en mi pensar te alojas como una fina niebla.
¡Oh! maravilla alada, vuelas de boca en boca.
De tiempo en tiempo traes tus dichos a mis notas.
Y dejas en tu rastro de estrellas luminosas
palabras que los dioses plantaron en mi boca.
¡Oh! Cántico invisible, forjador de palabras,
veloz sos en tu vuelo,
y vienes y te ausentas sin poder retenerte
como una puerta abierta.
Ven, musa luminosa, ven quédate conmigo,
ven anida en mi almohada.
Ven y forma tu nido.
Ya no quieras sentirte, lejana de mi aura.
Aférrate a mi pulso, mi deseo te encarna.
Y aunque sólo Morfeo sea hoy quien te encanta
y me pierda en tu nube de vueltas y latidos
si te alejas, divina, joyera de mi alma,
vagaré por las noches, si algún día te marchas.

