Me emocionó verte después de tanto tiempo, era como volver de un largo viaje, tu cuerpo pequeño y fuerte, era, es y será la debilidad de mis sentidos y por ello apenas percibir tu sombra me hace estremecer el alma. A su vez, me alegra que no me vieras, ibas con esa chica que tanto te ama y seguramente te hace muy feliz.
Te encontré y fue un premio, pues te busco siempre en todas las calles, en todas las miradas, en las paradas de los ómnibus cuando se atestan de gente por las tardes y en verano junto al mar pienso que aparecerás con tu paso marcado, dulce y ligero caminando hacia mi, para regalarme un “hola” y tu mejor sonrisa…pero mientras tu cuerpo se acerca, se desvanece y se transforma en otra persona…y deja de ser mi sueño, para ser la triste realidad : que tú, ya no estás cerca…
Sé que no estás, que no vendrás caminando hacia mi, ni me sonreirás como solías hacerlo, ni jamás me abrazarás de la forma en que lo soñé…pero quiero que sepas que aún así conservo mi esperanza de que algún día se empate nuestro tiempo y puedas volar a mi lado. Aún la conservo y vivirá conmigo hasta el último día de mi vida, pues es mi razón para seguir, y cada paso que avanzo es en tu honor…
Sabes, hace un tiempo, me miré al espejo y me vi como debía verme, así con mi edad y mis canas, con mi piel gastada por el tiempo, mis arrugas y mis kilos de más, ese fue el día en que me convencí en que debía alejarme de ti, que mi egoísmo no podía llegar a ser tal como para pretender conquistarte, cuado te merecías la rozagante piel de una jovencita, hijos corriendo por tu casa y un amor sin final. Ese día te di la espalda y hasta te golpeé para alejarte de mi, y caminé en dirección opuesta a tu destino, me costó más de una recaída pero logré soltarte.
Y aquí estoy recorriendo un nuevo cielo, inventando una felicidad y un equilibrio lejos de ti, que eres mi amor y mi ilusión de vida.
Pero de vez en vez, transito a la vera de tu camino, para observarte, porque tu felicidad me hace feliz.
Sandra Gutiérrez Alvez
Seda