lunes, 6 de junio de 2016

Doña Violeta




Doña Violeta

Ella es mi abuela.
Una  gran mujer en un cuerpo pequeño
de ojos vivaces y piel ajada por el tiempo.
Acuna sus noventa y tantos
conservando la ilusión de canturrear un vals  con la música del alma.
Cocina, como siempre, sus platos sanos y sencillos,
herencia de numerosos años  alimentando las almas de los niños.

El viento sopla fuerte por entre la cuchilla
pero los  temporales  no abolieron su fuerza.
Caminó bajo lluvia,  con sus manos dispuestas.
Comprometida con ellos, los pequeños,
asumió  el rol de madre de generaciones enteras.

Ella es mi abuela. Cocinera  por destino.
Limpiadora voluntaria  por tres décadas en una escuela.
Viuda a edad temprana,
la sostuvo su salario de cocinera.
Una mujer así no sabe de ambiciones,
el materialismo le es ajeno,
y el compromiso es  mucho más que una palabra.

Hoy, la pequeña anciana, dice que nunca duerme,
vive ciertos  ensueños mientras dormita.
Rememora  el ruido de los platos sobre la larga mesa
y olvida el mal carácter de ciertas  directoras
atrayendo  el aroma de amor de  tantas otras.
Corren por sus pasillos, los  inolvidables niños,
sentados a la mesa esperando su plato.
La polenta caliente  borbotando en la orilla,
algunos  tucos pobres en los tiempos de crisis,
guisos y caldos salvadores de  gélidos inviernos
hacen de su menú,  una carta exclusiva.

Hay una larga prole de inocentes comensales
con sus  complejas vidas,
alistándolse como cada día,
pequeños y descalzos,
obreros de las vides en edades tempranas.
La pobreza es tan cruel, que nos va haciendo ciegos...
¡Tantos padres alcohólicos,
tantos niños obreros!

“Nunca hice una huelga”,   lo dice con firmeza,
“¿Qué comerían los niños si mis brazos faltaban?
¿Qué saben esas panzas  de luchas e ideales?”
El miedo la curtió  por esos años grises,
 cuando el sol conjugaba  izando la bandera,
el  tiempo, su obsesión,
y un rayo de sol en el horizonte, casi una condena…
Y me pregunto:
¿Cómo se mide la integridad de una persona
cuando su obra pública, tan humana, se convierte en anónima?
Una mujer de las que ya no quedan…

Jamás podré devolverle todo cuanto me ha dado,
y nadie podrá
pues lo hizo todo solo por el interés de dar.

Ella es mi abuela, Doña Violeta,
lo digo con orgullo.

Una gran mujer en un cuerpo pequeño-

Salma H

Derechos del niño

20 de noviembre
DÍA MUNDIAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO.


Los derechos del niño destacan estos principios fundamentales:

*. Derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión o nacionalidad.
*. Derecho a una protección especial para que puedan crecer física, mental y socialmente sanos y libres.
*. Derecho a tener un nombre y una nacionalidad.
*. Derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuadas.
*. Derecho a educación y atenciones especiales para los niños física o mentalmente disminuidos.
*. Derecho a comprensión y amor por parte de las familias y de la sociedad.
*. Derecho a una educación gratuita. Derecho a divertirse y jugar.
*. Derecho a atención y ayuda preferentes en caso de peligro.
*. Derecho a ser protegido contra el abandono y la explotación en el trabajo.
*. Derecho a recibir una educación que fomente la solidaridad, la amistad y la justicia entre todo el mundo.

"Convención sobre Derechos del Niño"
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Declaración de los Derechos Humanos Art 18
"Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona".
Declaración de los Derechos Humanos Art. 3