ÁNGELES EN SUS NIDOS
Es la ola que rueda, y se rompe en la arena.
Yo estoy junto al mar, cumpliendo mi condena.
Fugitiva en el vuelo que trae a la gaviota,
y segura de estar de paso después de mi derrota.
Es la orilla siniestra que me ha dejado a solas,
y en mis pasos perdidos, voy encontrando formas
de vuelos y palomas, de ángeles y códigos
que me dan la certeza, de que mi fe atesoro.
Una noche se aleja entre la bruma absorta,
dejando sus colores de melodiosas notas,
y entre las líneas trémulas del camino en la arena
veo pasar tus luces que van dejando huella.
Pero vuelven las aves...y en grupo están volando,
y parecen ángeles a sus nidos regresando;
son sus trinos caricias que dejan a mi paso.
y el batir de sus alas: consuelo en mi regazo …
Más, le queda poco a esta estación del tiempo
y no tengo miedo… pues confío en el perfecto,
en su plan, y en la fibra colectiva...
Y hoy surgen en mí, sentimientos que aspiran:
a que extiendas tus alas y te acerques volando,
A que aprendas a vivir sin rencores ni llantos,
A que sientas la vida y te entregues a ella,
entre nidos de ángeles y caminos de estrellas…
Porque vuelven las aves...y nos están rodeando
seguro son ángeles a sus nidos regresando…
Y merodeo el mar, a punto de irme,
como Él, que hoy está de paso en tierra firme.
Porque busco los nidos, de ángeles heridos,
no los noto en tu centro, ni tampoco en el mío.
Anidan entre garzas, en la orilla olvidada,
donde vuelven en grupos a la arena mojada…
En planeos y cantos, de aves pasajeras
se acercan las libélulas, las de un día cualquiera,
pero el vuelo perfecto del final de los tiempos
sólo tiene las alas de un príncipe en el viento…
Es el ángel que espero, el que lleva la antorcha,
el que nos dio sus sueños, y enterró sus derrotas.
Pero el niño del sueño, el que busca encontrarse,
llevará sus recuerdos a los nidos de ángeles.
Más, no sabe qué busca en la noche perdida
si no tiene ilusiones y no tiene salidas…
Porque invirtió sus sueños cuando robó los míos
mientras iluminaba a mi espíritu herido.
Al mirar las estrellas esperando mí guía,
me sumerjo en la luna y en su luz que me mira…
Y me marcho al castillo, a envolverme en poesía,
a esperar que mi ángel regrese algún día…
Hoy lo busco en la noche, entre mis sueños perdidos
al que entiende los dichos de mi espíritu herido.
Que me traiga el mensaje que espera mi destino.
Él, quien sabe mi nombre y me muestra el camino.
Yo estoy junto al mar, cumpliendo mi condena.
Fugitiva en el vuelo que trae a la gaviota,
y segura de estar de paso después de mi derrota.
Es la orilla siniestra que me ha dejado a solas,
y en mis pasos perdidos, voy encontrando formas
de vuelos y palomas, de ángeles y códigos
que me dan la certeza, de que mi fe atesoro.
Una noche se aleja entre la bruma absorta,
dejando sus colores de melodiosas notas,
y entre las líneas trémulas del camino en la arena
veo pasar tus luces que van dejando huella.
Pero vuelven las aves...y en grupo están volando,
y parecen ángeles a sus nidos regresando;
son sus trinos caricias que dejan a mi paso.
y el batir de sus alas: consuelo en mi regazo …
Más, le queda poco a esta estación del tiempo
y no tengo miedo… pues confío en el perfecto,
en su plan, y en la fibra colectiva...
Y hoy surgen en mí, sentimientos que aspiran:
a que extiendas tus alas y te acerques volando,
A que aprendas a vivir sin rencores ni llantos,
A que sientas la vida y te entregues a ella,
entre nidos de ángeles y caminos de estrellas…
Porque vuelven las aves...y nos están rodeando
seguro son ángeles a sus nidos regresando…
Y merodeo el mar, a punto de irme,
como Él, que hoy está de paso en tierra firme.
Porque busco los nidos, de ángeles heridos,
no los noto en tu centro, ni tampoco en el mío.
Anidan entre garzas, en la orilla olvidada,
donde vuelven en grupos a la arena mojada…
En planeos y cantos, de aves pasajeras
se acercan las libélulas, las de un día cualquiera,
pero el vuelo perfecto del final de los tiempos
sólo tiene las alas de un príncipe en el viento…
Es el ángel que espero, el que lleva la antorcha,
el que nos dio sus sueños, y enterró sus derrotas.
Pero el niño del sueño, el que busca encontrarse,
llevará sus recuerdos a los nidos de ángeles.
Más, no sabe qué busca en la noche perdida
si no tiene ilusiones y no tiene salidas…
Porque invirtió sus sueños cuando robó los míos
mientras iluminaba a mi espíritu herido.
Al mirar las estrellas esperando mí guía,
me sumerjo en la luna y en su luz que me mira…
Y me marcho al castillo, a envolverme en poesía,
a esperar que mi ángel regrese algún día…
Hoy lo busco en la noche, entre mis sueños perdidos
al que entiende los dichos de mi espíritu herido.
Que me traiga el mensaje que espera mi destino.
Él, quien sabe mi nombre y me muestra el camino.
Hoy te ví…
Hoy te vi nuevamente,
y presentí de ninfas, ese canto lejano,
derramando a raudales los encantos etéreos,
de los amaneceres que fui esperando en vano…
Hoy te vi nuevamente en papeles pintado,
y tu rostro devuelto a mi vehemente médula,
llega siempre y se prende
en los disgregados hilos de mis latidos sordos…
Dándome un beso lento, desbordado de dudas,
de ilusión prisionera, de lágrimas bebidas.
y de amor, que he dejado prendido en los pimpollos
y en el rocío fresco de tu jardín cerrado.
Hoy te ví nuevamente y caminé a tu lado.
Sólo por un momento sentí que te he besado
Y la mar me bañaba de tu sutil silencio,
más silencioso que antes, más dudoso y callado,
y me perdí en la niebla y me dormí en secreto.
Y desperté entre nubes, y entre alas de dioses.
Porque es lo que siento cuando voy a tu encuentro
Que entre dioses, vivo y entre dioses muero.
Hoy te ví nuevamente, después de tanto tiempo…
y no encontré en tus ojos ni rastro de mis cuerpos…
Y no quiero culparte de esta sutil ausencia,
porque, por miedo, quise disgregarme en el viento…
Hoy te vi nuevamente,
y presentí de ninfas, ese canto lejano,
derramando a raudales los encantos etéreos,
de los amaneceres que fui esperando en vano…
Hoy te vi nuevamente en papeles pintado,
y tu rostro devuelto a mi vehemente médula,
llega siempre y se prende
en los disgregados hilos de mis latidos sordos…
Dándome un beso lento, desbordado de dudas,
de ilusión prisionera, de lágrimas bebidas.
y de amor, que he dejado prendido en los pimpollos
y en el rocío fresco de tu jardín cerrado.
Hoy te ví nuevamente y caminé a tu lado.
Sólo por un momento sentí que te he besado
Y la mar me bañaba de tu sutil silencio,
más silencioso que antes, más dudoso y callado,
y me perdí en la niebla y me dormí en secreto.
Y desperté entre nubes, y entre alas de dioses.
Porque es lo que siento cuando voy a tu encuentro
Que entre dioses, vivo y entre dioses muero.
Hoy te ví nuevamente, después de tanto tiempo…
y no encontré en tus ojos ni rastro de mis cuerpos…
Y no quiero culparte de esta sutil ausencia,
porque, por miedo, quise disgregarme en el viento…
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Salma